El hombre angustiado

Encerrado en aquellas paredes, casi no salía, no hablaba y ni siquiera emitía sonido o balbuceo alguno desde que llegó, esa noche tenía la mirada fija en el cuadro que terminó de pintar esa mañana y que le permitieron llevar a su habitación.

Años atrás parecía un niño feliz de 11 años hasta que se mudaron a la nueva casa tras el divorcio de sus padres, fue cuando él apareció y comenzó a obligarlo a jugar durante aquel año donde su mamá tenía toda su atención puesta en su hermanita de apenas tres años y la pelea en los juzgados con su padre, un día se negó no le gustaban los juegos que él le obligaba a realizar ya no le hizo caso pero él siempre estaba insistiendo no lo dejaba de molestar, a veces no lo dejaba ni dormir, un día él lo amenazó con comenzar a jugar con su hermanita si no lo obedecía, Bob tuvo miedo y se lo dijo a su madre pero ella no le creyó, ella nunca le creía nada, ni siquiera cuando las cosas empeoraron y él comenzó a jugar con su hermanita. Pocos días después de cumplir 13 años él lo despertó, pudo ver por la ventana que llovía y él estaba mirándolo desde el pie de su cama y la luz de los rayos dejaban ver la oscuridad de sus ojos vacíos, le dijo insistente con esa voz que lo atormentaba “¡Juguemos ¡Juguemos! ¡Juguemos!”, pero ya no quería jugar y tampoco quería que siguiera jugando con su hermanita, quería dormir, y que él desapareciera de sus vidas, se tapo el rostro con la cobija para dejar de mirarlo y de pronto sintió como él subió rápidamente a su cama y se le echo encima, cada que hacía eso un frío recorría todo su cuerpo, él le repitió enfurecido muy cerca del oído “¡Juguemos!”, no quería hacerlo pero pensó que sí lo obedecía lo dejaría en paz… se levantó de su cama y salió con él después no supo nada todo era borroso en su mente hasta que llegó a aquél lugar y lo confinaron en ese cuarto blanco hacía 10 años, durante esos años le dieron muchos medicamentos, le cercenaron un pequeño pedazo del cerebro, lo sometieron a descargas eléctricas, y también lo torturaban con preguntas que nunca respondió, pareció mejorar con las clases de pintura aunque siempre pintaba lo mismo, fondos de azules desgastados, siempre fondos de azules desgastados y nada más, esa tarde mientras pintaba otro fondo de azules desgastados por fin recordó los sonidos que provocaba la tormenta aquella noche, y como se veían las paredes azules y desgastadas de la sala de su casa cuando comenzó a adornarlas con las sombras rojas que pintó con la sangre de los cuerpos destazados de su madre y de su hermana, mientras él lo miraba y ambos reían a carcajadas, entonces miró fijamente su pintura y desesperado rasco con el metal del tubo de las pinturas sus yemas y con la sangre que broto de sus dedos pintó una sombra roja con los ojos oscuros y vacíos algunos dicen que riendo a carcajadas y otros que gritando de angustia, lo que nadie entendió fue que Bob quería que todos vieran a él y sintieran el miedo que sintió desde que comenzaron a jugar. A la mañana siguiente Bob no despertó por fin escapó de él, y ahí lo dejó atrapado en aquella pintura de fondos de azules desgastados para que buscará alguien más con quien jugar.

 

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