Bienvenido 2018

Me desperté, pedí permiso para llegar tarde a la oficina y me fui en busca de la respuesta que necesitaba o que hasta ese momento yo creía necesitar, cuando llegué al edificio me entró una llamada de Julio y mientras tocaba el timbre contesté por eso apenas alcance a escuchar la voz que me respondió en el intercomunicador y le contesté al mismo tiempo que le respondía a Julio por el celular y no sé que tonterías le dije a Julio ni que entendió quien me respondió sólo recuerdo que confundí la voz de quien respondió en el intercomunicador con la de él y eso me puso demasiado nerviosa, pensé que me iba a negar el acceso así que caminé hacia la entrada del lugar y comencé a subir las escaleras con las piernas temblandome, Julio me seguía hablando de no sé qué que le había pasado la noche anterior con su esposa y estaba muy mal y yo mala amiga sin decirle nada le colgue porque antes siquiera de llegar se abrió la puerta de aquella oficina, me abrió un hombre muy amable que incluso me ofreció café, y después de sentarme pensé que la llamada de Julio tal vez era una señal porque nunca me llama a esas horas, tal vez en ese momento debí aprovechar la llamada para decirle a un amigo lo que pretendía hacer para que me detuviera,  o los dos lloramos juntos, no sé, pero nunca le había contado a nadie esta parte de mi vida, hasta que unos días antes se me ocurrió decírselo no a un amigo mío como lo es Julio sino a un amigo de él y pedirle ayuda para verlo, y por eso estaba en esa oficina porque pensé vaya decisión tan torpe, pero bueno el tiempo es algo que no vuelve y lo hecho hecho está, y una estupidez casi siempre lleva a otra como a la locura de ir a buscarlo, y ahí estaba muy nerviosa, sin saber que hacer, pedí entrar al baño para calmarme, y ya arrepentida de estar ahí salí y me comunicaron que no estaba entonces me dieron ganas de llorar y también ganas de echarme a correr y salir de ahí, ya fuera del edificio sentí hasta un poco de alivio pues posiblemente que no estuviera él era lo mejor que me pudo suceder, y en el camino pensé mil cosas más por supuesto todas mal, tal vez él sí estaba y se negó entonces más vergonzosa la situación con las otras dos personas y una de ellas me conocía, y si era verdad que no estaba ¿Qué iban a contarle? ¿Qué iba a pensar? ¿Molestarse, preocuparse, ignorarlo? ¿Qué pensó de mí quien me recibió y si se confundió igual que Julio por contestarles al mismo tiempo y qué entendió? ¿Qué pensó quien después me atendió y me conoce? Tal vez que era algo muy extraño o incómodo, o que yo estaba extraña por lo nerviosa o por lo que tuve que inventar y es que no soy muy buena fingiendo, o tal vez no pensó nada y yo me angustie demasiado, pensé incluso yo misma por un momento que eso era un acto en el que me había olvidado de mi amor propio y mucho más cosas, que pude quedar como una desquiciada o algo así, y después de analizar todas las oscuras posibilidades de camino a mi casa llamé también a mi oficina para decir que no podía ir, no me sentía bien, no obtuve ninguna respuesta en esa oficina y en cambio me llené de más preguntas y de panoramas peores que el de la duda y hasta me dio culpa, llegué a casa y lloré por unas horas sintiéndome la persona más estúpida del mundo, me dije los peores insultos, y después casi a las 5 p.m. seguía sin tener hambre pero fui a la cocina y me prepare un café y con los ojos hinchados de tanto llorar recordé que el café que me ofrecieron antes de indicarme que él no estaba era pésimo, regrese a mi recámara y le llamé a Julio primero me reclamó que le colgará y no estuviera atenta en ese momento que él me necesitaba y ya después me contó su drama matrimonial y entonces yo como siempre me hice la fuerte, y lo regañe porque en un problema matrimonial ambos están cometiendo errores y Julio se victimizo así que desde otra perspectiva le hice ver un poco mejor las cosas y lo aconseje de la forma que pude mientras intentaba que no se me quebrara la voz porque yo no quería decirle a nadie ni siquiera a Julio como me sentía y menos la razón, despues de dos horas hablando con Julio ya estábamos más tranquilos y colgamos, pensé por un momento que tal vez sí fue una mala decisión ir a ese lugar, buscarlo, ir como fui, pero después analice y recordé que ir así fue mejor y que a pesar del nerviosismo fui lo más discreta posible, y mientras tomaba el segundo café me convencí que en ese acto casi kamikaze había más cosas positivas que negativas, por ejemplo hay que decirles que tienen un pésimo café y es siempre mucho mejor recibir a los clientes con una sonrisa y un buen café, dos eran los primeros días del año y yo me comprometí a ser más valiente y eso hice esa mañana al decidir ir a buscarlo fui posiblemente la mujer más estúpida del mundo y aunque seguiré un poco arrepentida fue un acto muy valiente, y sin importar el resultado por fin decidí quitarle los puntos suspensivos a esa historia y eso era una de las mejores cosas que me podían suceder en la vida, podía ya  dibujar una enorme sonrisa y decirme a mí misma tú hiciste todo lo que podías y esa es la única respuesta que necesitas, ahora  hay que seguir adelante, más feliz, más segura, más valiente y hasta más bella.

Así que con una gran sonrisa y abierta a todas las posibilidades en todos los ámbitos de mi vida dije el 3 de Enero ¡BIENVENIDO 2018!

 

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